Con un viejo cincel esculpe el maestro
la vida, la ausencia, las voces de los recuerdos
Las pule para que no lastimen tu paso.
En esta suavidad transparente del camino
se afloja, se relaja en la hamaca del tiempo,
una simple tarde de otoño
bajo las crujientes ramas de un abeto.
Cincel que esculpe tu vida maestro
y la mía, la de ellos, la de los otros, de todos
por eso armaste este sendero de glorias y dolores.
Simplemente mirar un espejo en los ratos de desvelo y despertar de madrugada al mismísimo místerio.
Una noche, una tarde, rezar bajo el cielo
Ni un segundo soltar el destino por miedo
Recuerdos, resabios
resilientes
resistentes
resistiendo
Descuida,
tranquilo, que con un viejo cincel esculpe el maestro.
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