Tramos de mármol tiene la vida
a veces pisas frío y lastimoso
Otras veces tibio y placentero
Depende de las circunstancias el girar de la rueda, el acertijo de la baraja...lo siniestro se nos devela una tarde cualquiera
Trazos marmóreos tiene tu mirada
A veces ausente otras clavada en el presente
Es un escondite, una vieja jugarreta que no quieres atravesar, cierra los párpados y cruza la próxima puerta sin miedo al fracaso.
El éxito está a la espera como un perro reclamando a su amo el paseo cotidiano.
Solo hay que soltar amarras, despegarse del suelo pegajoso, del mullido sofá de mermelada y chocolate, de la argucia del cerebro acostumbrado a lo rutinario.
Es hora de hacer explotar la bomba en el centro de tu cabeza, luego juntar una por una las esquirlas creativas y arrojarlas al viento para formar una bandada de artilugios hermosos.
Solo saca lo de adentro, escúpelo con furia y fiereza, destrózale la estadía al confort y mata su vibración espesa, desgarrale el vientre a la procrastinación, lacéra su existencia de una vez por todas
Solo allí podemos hacerlo, solo nosotros, aceptando y abrazando los tramos marmóreos.
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